A solo hora y media de la Ciudad de México, enclavado en un valle rodeado de montañas y ríos, en una zona de clima semi tropical y tierra fértil, se encuentra Malinalco, Estado de México.
Entre el misticismo prehispánico que aún de percibe y la riqueza colonial heredada, Malinalco revela constantes sorpresas a quien lo visita.
El sitio arqueológico de Malinalco fue construido cuando los aztecas conquistaron el lugar.
Su pirámide monolítica (tallada en una sola piedra) es uno de los cuatro templos el mundo con esta cualidad.
Se cree que ahí se llevaban a cabo rituales para las ordenes de Jaguar y Águila, de la jerarquía militar Azteca.
Después de la conquista, fueron los agustinos quienes se establecieron en Malinalco, construyendo un monasterio y la iglesia del Divino Salvador.
Existen ocho barrios, cada uno con su capilla y sus ceremonias.